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lunes, 12 de octubre de 2015

Surrender or die

Primera venida a La Plata. Unos escasos 20 años vividos, y una crisis existencial continuada.
Aún hoy no termino de entender lo que el suicidio de Tomás le provocó a mi vida. Ese jugueteo con la muerte tan temprano, ese tener que preocuparse por otras cosas y saber que la vida no es tan fácil ni tan segura como creemos. Esa sensación de perdida infinita y entender que hay ciertos vacios que nunca van a volver a llenarse.
Así que ahi estaba, tratando de llenar ese vacio con lo que me cruzaba en la vida. Montando una cosa sobre la otra sobre la otra, armando esa pila de sin-sentido solo para tratar de mirar y no ver el hueco que habia quedado. El problema con amontonar cosas sin sentido. Es que eventualmente la torre se cae, y cuando más y más apilamos, más ruido hace al caerse.
Y ahí promediando el fin del primer año de estar en la plata, mi vida se vino en picada.
Ya habia dejado la carrera, y trabaja en un par de cybers (eran unos lugares donde tenias varias computadoras y se alquilaban por hora, para que la gente las use, previo a la masificacion de internet y las computadoras en cada casa o los smartphones) . Mi vida se dividia entre dormir, trabajar algunas horas, jugar MUCHO a los juegos online y fumar (MUCHO). Pelo largo, campera de cuero, algo así como una barba adolescente y un par de collares y pulseras de tachas. De miercoles a domingo, flamingo's (un bar de rock que justo abrieron a una cuadra de donde vivia). Excesos de alcohol y poco sueño. Y un ciclo que se volvía cada vez más de excesos y noche y menos de vida y preocuparme por mi. Era común que vaya a trabajar sin dormir casi. O con unas pocas horas de sueño encima y ni siquiera una ducha para sacarme el olor a alcohol, sexo y cigarrillo de la noche anterior.
Así aguante dos meses creo, quizás tres.
Hasta que una noche, bah, una mañana...
Me desperté en la cama de R. la noche anterior habia sido como otras tantas con ella, loca, llena de alcohol y algo violenta. Me desperté y me di cuenta que no podía levantarme, que entraba a trabajar en una hora y no podía juntar en mi cuerpo suficiente voluntad para salir de esa cama, recorrer las cuadras que me separaban de la parada de micros y sentarme las 8 horas que tenía que sentarme en la silla del cyber.
Se lo dije a R. y me miro un segundo en silencio. Y me dijo que me levante, fuimos a la cocina y me preparó un café. Feo y quemado, pero cualquier cosa era lo mismo, mi cuerpo estaba cansado y mi nivel de exigencia estaba bastante bajo.
R. practicaba boxeo, no era boxeadora, pero su deporte elegido para mantenerse en forma, era boxeo. Eso hacía que su cuerpo sea grande, musculoso, lindo de una manera casi animal. Era una mujer fuerte, casi intimidante. Y tenía una derecha que dolía (así la conocí, recibi un derechazo por error de su parte). Sentado a la mesa con el café enfrente mio y mis ojos apenas abiertos, R. abrio el placard, saco un plato tapado con otro, y enfrente mio los abrio.
El plato era de esos tipo de ceramica, de color anaranjado (ladrillo creo que se llama). Y al sacar la tapa, pude ver adelante mio, dos rayas blancas perfectamente alineadas, separadas una de otra por unos pocos centimetros.
R. agarro un billete, lo enrollo como un tubito, y con un movimiento rapido inhalo una de las rayas de principio a fin.
Despues me miró y me acerco el plato y el rollito. y me dijo "tomá, te vas a despertar. yo me voy a la ducha".
Y así me encontré sentado a la mesa, dormido, con el cafe enfirandose enfrente y un platito, con una sola linea blanca enfrente mio. Y me tentó. por primera vez en mi vida, la merca me tentó. La miré y pensé que era facil, que era solo una vez, unos segundos, que seguro se sentía bien, que me iba a sentir yo bien, que no era tan terrible. Mi mano se movio despacio, agarre el rollito, era un billete de 5$. Lo miré, lo acerque al plato y ensaye mentalmente el movimiento.
Cuando R. salío de la ducha me metí al baño y me lavé la cara. Pasé un rato mirandome al espejo y salí sintiendome bien. Fui a la pieza. Le di un beso grande, sincero. Un beso de gracias y le dije que me tenía que ir. Que me abría solo la puerta.
Salí caminando al trabajo decidido, con una claridad mental que no sentía en mucho mucho tiempo, de repente, todo estaba claro, el camino se había terminado.
Cuando R. volvio a su cocina se encontro una taza de café a medio tomar, y un plato naranja (color ladrillo creo que se llama). En el plato había tirado un billete de 5$ perdiendo su forma de rollito de a poco, y una sola e intacta linea blanca lo cruzaba. Nunca nos volvimos a ver.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Paint It Black (II)

El mundo se rige por varias fuerzas, algunas opuestas y encontradas, otras similares, algunas contradictorias y otras casi sin importancia en la vida cotidiana pero sin las cuales seria imposible pensar en la vida tal cual la conocemos.
Una de estas fuerzas creo que es la confianza. Suena endeble y casi irrelevante la palabra en si misma, pero si miramos un poco detrás de esto, podemos encontrar que realmente el mundo se rige por la confianza, que es necesaria para su funcionamiento y que eventualmente sentimientos o situaciones que creemos desconectadas o totalmente alejadas de ella son resultantes de la confianza (o la ausencia de ella).
Si confiamos en nosotros eso nos da seguridad, si confiamos en los otros, nos provee de un entorno en el que apoyarnos (y no nos olvidemos que a pesar del facebook y las computadoras y los celulares y la vida conectada y deshumanizada, hoy más que nunca, el hombre ES un animal social). Confiar demasiado en los otros nos puede lastimar, no hacerlo suficiente también. Confiar en la bondad del mundo nos permite reafirmar nuestro lugar en este, nos quita los miedos, nos brinda una razón para seguir adelante sin importar las situaciones que afrontemos o que tan gris parezca que es todo. A veces esa confianza (o la ausencia de la misma) nos pone en situaciones difíciles, pero es esa misma confianza la que hace que sigamos adelante (por que "confiamos" que todo va a salir bien).
Me arriesgo a decir que con lo de Tomás me encontré en la que puede haber sido una de las decisiones mas difíciles de mi vida. Es difícil confiar en el mundo cuando uno es adolescente, y muchísimo más hacerlo si encima de todo eso, tu primo se vuela la cabeza en el patio de su casa. Pero es en esas situaciones cuando creo que realmente se ve la grandeza (y las bajezas) humanas, la situación por bizarra y trágica que haya sido, en vez de debilitar mi confianza en el mundo, la fortaleció. Y cuando yo estuve seguro del mundo, estuve seguro de mi mismo y de mi lugar en el mundo. Por primera vez en mi vida deje de "adolecer" para empezar a sufrir, a alegrarme, a teñir las experiencias ya no de grises sino de blancos, negros, amarillos, rojos y azules.
Cuando digo que dos angelitos se apoyaron en mis hombros, hablo casi literalmente. Fue uno de esos momentos que definen el carácter, que definen nuestras vidas. Una vocecita me decía que confié, que todo iba a estar bien, que no precisaba ni de eso ni de ninguna otra cosa para poder hacer mi vida, que las cosas iban a estar bien sin importar que pasara. Otra, sencillamente me preguntaba si yo estaba tan seguro que las cosas eran así, si realmente la vida era tan linda y fácil, si podía decir con toda seguridad que las cosas iban a estar bien. Era yo mismo del otro lado del espejo, era un reflejo donde todas las cosas estaban del otro lado, pero como en todo espejo, no es más que un reflejo de la realidad, invertido, deformado en algunos casos, pero no deja de ser la realidad.
Esos 5 segundos fueron un año, en esa decisión aprendí más de mí, de mis fortalezas y de mis debilidades de lo que me hubiese gustado saber.
Mi respuesta finalmente fue un "no gracias". Rotundo, seco... terminante. Salí de su casa puteando mi suerte y me fui a trabajar con más ganas de dormir que de vivir y el día, incidente más, incidente menos, estuvo BIEN.

lunes, 3 de enero de 2011

Paint It Black (I)

Creo que en nuestras vidas tenemos momentos buenos y malos, felices y tristes, algunos que recordamos con alegría y otros que quisiéramos olvidar.
Hay también unos pocos, aquellos que recordamos con profunda tristeza, pero que no queremos olvidar. Son esos pequeños pedazos, realmente oscuros en nuestra vida, pero que tienen en el recuerdo una pequeña belleza. Recordarlos deprime, hacen que cada vez que pensás en ellos, vuelva esa sensación fea. Pero que marcan un antes y un después, son momentos de una tristeza de tal magnitud que nos marcan para saber que nunca más queremos volver a sentirla...
Para cuando nos dijimos adiós con Merlina, yo ya había dejado la carrera en la facultad y mi tiempo se dividía entre un par de trabajos, boludeo en casa y muchas muchas salidas. Mi vida era triste y oscura, y yo, poco a poco, me estaba empezando a volver de esa misma manera. Aislado del mundo, fumaba sin parar y apenas comía, me pasaba las horas enfrente de la computadora y cuando menos relaciones tenia que tener con gente "real", mejor para mi. Los pocos amigos que tenia los había alejado y con quien no me había peleado, los esquivaba sistemáticamente.
Ese primer año, ni siquiera quería ir a Tres Arroyos a ver a mi familia. Estaba atrapado en mi propia vida, cayendo cada vez mas profundo y sin la mas mínima intención de pelear por cambiarlo.
Cuando una amiga leyó el post anterior me dijo que le parecía desubicado en el blog, pero me parecía que Merlina se merecía un post para ella. Y aunque para muchos suene como una anécdota machista, para mi nada ejemplifica mejor su personalidad y el impacto que tuvo en mi vida, que la manera en que la conocí.
Merlina fue muy importante ahora que la miro desde el futuro, mucho más de lo que me pareció en ese presente donde estuvimos juntos. Fue gracias a ella que empecé a sentir que algo más que esa espiral descendente era posible, que la vida podía ser algo más que tristeza, borracheras y salidas.
Igualmente esta realización llegaría con los años y el paso del tiempo, en el momento, lo que ocurrió fue bastante distinto.
Entre salidas y borracheras y fiestas y trabajo se me iban yendo los días, primero solo salidas los findes, después agregamos el jueves y cuando quiero acordar, la semana entera es una caravana constante.
Después de un par de meses de vivir así, mi hígado pedía basta, mi cabeza pedía basta y mi cuerpo no daba más.
Hagamos acá un paréntesis bien grande.
Yo soy o al menos creo ser una persona de convicciones fuertes, siempre en mi vida hubo cosas que si y cosas que no. Un gran NO en mi vida siempre fue la cocaína. Siempre me dije que sin importar las razones, jamás, pero jamás de los jamases, iba a consumir.
Cerremos el paréntesis.
Entre noches y noches de caravana y días de trabajo la vida se me iba, y así hubiese sido si no fuera por que como dije antes, soy un tipo de convicciones fuertes. Y cuando mis propias convicciones empiezan a debilitarse, me planteo las razones.
Muchos dicen que es necesario tocar fondo para darse cuenta y poder salir del pozo, yo creo que estaba en el fondo hace rato. Que no fue llegar lo que me hizo reaccionar, sino la verdadera y certera posibilidad de perderme ahí abajo y no poder salir nunca más. Creo que no es el fondo del pozo el que te asusta, sino el momento en el que tenés que decidir si sos un habitante del pozo, o tu vida es eso que quedo afuera.
Para mí, ese momento llego una noche de sábado, o mejor dicho, una mañana de domingo. Venía saliendo desde el miércoles en continuado y ya, para la noche del sábado, contabilizaba si tenía suerte unas 12 horas de sueño en lo que iba de la semana. Me había ido de Flamingo's con alguna chica de turno y la alarma del teléfono me despertó a las 8 AM en alguna cama que no era mía, en alguna casa en algún lugar de La Plata.
A mi lado esta chica de la cual ni recuerdo el nombre, se despertó con el ruido y me pregunto por que tanto quilombo. Le dije que tenía que irme a laburar, que me tocaba abrir el cyber, pero que el cuerpo no me respondía. Me miro y me dijo que me quede durmiendo, me negué. Estuvo en silencio unos 30 segundos y por ahí me dijo, “vení, yo tengo la solución”. Fuimos a la cocina de su casa y saco de un cajón una bolsita con una tiza de cocaína. Preparo en un plato sobre la mesa 2 rayas finitas y perfectamente armadas, separándolas con una cuchilla que tenía a mano.
“Tomá, te pegas un pase y te despertás y tiras todo el día” me dijo.
Yo mire esas rayitas blancas sobre el plato, las mire por lo que me pareció una eternidad pero no deben haber sido mas de 5 segundos. Mi mente iba a mil kilómetros por hora, y en cada uno de mis hombros, un angelito hablaba...

miércoles, 20 de enero de 2010

The Thing That Should Not Be

Hace años perdí a mi primo, de hecho este blog empieza con el relato de esa misma situación y de como me entere que había sucedido.
Hace años perdí a mi primo y gane dolor, mucho dolor, un dolor tan grande que creo que nunca pude poner en palabras, y aún hoy si lo intentase, no podría.
Hace años, perdí un primo, gane dolor gane un vacío muy grande en mi alma.
Hace años perdí a mi primo y gane mucho odio, odio hacia la vida, odio hacia las personas, odio hacia mi mismo por estar vivo.
Es increíble como el odio se arraiga y toma forma, como ocupa prontamente cada pequeño recoveco que le dejamos tener y lo llena mas rápido de lo que podemos darnos cuenta. Quizás por eso el odio sea tan buen negocio, por que esta en la naturaleza humana, tiene que haber algún gen primigenio, algo tan arraigado en nuestra naturaleza desde el principio de los tiempos que nos dé tanta facilidad para odiar.
O quizás sea únicamente que somos haraganes, que el ser humano como la energía, sigue la ruta de menor resistencia.
Es mucho más fácil odiar que amar, es infinitamente mas fácil enojarse y sentirse indignado por que el otro tiene o hace algo que nosotros no podemos o queremos tener que ponernos contentos por esa persona y desearle lo mejor.
Es tan fácil volvernos esclavos de nuestro odio y que rija cada momento de nuestras vidas, por que odiando no te importa nada, por que el odio empieza por uno mismo y de ahí se expande a todos los aspectos de nuestra vida, devorando cada porción de nuestro ser hasta lograr reemplazarnos por una copia igual pero opuesta, un negativo de quienes éramos que se ve a si mismo a un espejo y no se reconoce.
Hace muchos años perdí a mi primo, y gane un legado de amor y compasión, una enseñanza que recién muchos años después tendría sentido.
El amor es el suelo más fértil de todos, la semilla que se planta en el crece. Yo lamentablemente decidí plantar la semilla del odio, y vaya si creció ese odio, creció rápido y fuerte y saludable, creció tanto que si me paraba y miraba el horizonte, no podía ver donde terminaba mi odio y empezaba el mundo, creció sobre esa tierra fértil del amor hasta taparlo casi por completo.
Y ahí es donde aparece en mi vida nuevamente Tomás. Tangencialmente si se quiere, puesto que en persona ya no lo haría nunca más, pero ahí aparece.
En lo peor de mi odio y cuando la vida y la felicidad me parecían algo cada ves mas ajeno y distante, aparece otra parte de su legado, casi como una disculpa aparece alguien que no hubiese aparecido si no fuese por él. Y en medio de esa armadura de odio que cubría mi alma crea una pequeña fractura. No demasiado grande como para darme cuenta en el momento, pero lo suficiente para que exista la duda, le quita a todo ese odio su pureza y casi sin quererlo, empieza el proceso de cambiarlo y destruirlo, de dejarlo ir.
No culpo a Tomás por el camino que elegí para los años subsiguientes de mi vida, nunca lo hice y jamás lo voy a hacer, yo me encontraba en un camino marcado que indefectiblemente iba a terminar donde terminé, lo único que hizo toda esta situación fue precipitar el desenlace.
Creo que fue mejor de esta manera por que ese odio estaba ahí, y iba a seguir estándolo. Así aprendí a verlo claramente, a reconocerlo y expresarlo, a dejarlo ir.
Hace muchos años perdí a mi primo pero salí ganando, por que gané la opción de elegir. Y hoy, años después escribo esto recordando mi vida con amor, hoy no siento odio por que puedo elegir, por que ya sé a donde lleva el camino fácil, por que sé que el odio no va a ningún lado y yo si quiero ir, quiero vivir mi vida y disfrutarla, quiero ser feliz, quiero ser lo que debería ser. Y no pienso conformarme con menos.

Gracias donde sea que estés.

martes, 15 de septiembre de 2009

Tainted Love

El tiempo paso y un roto fue para un descocido... nos pasábamos las tardes llorando o charlando o recordando y las noches de joda en joda.
Una noche, justo ahí, cuatro casas pasando la mía. Me senté con la señorita X.
Podríamos haber intentado ser felices, aunque sea caminábamos derecho. Pero éramos juguetes rotos y la vida era demasiado compleja para intentar ser adultos.
Sin embargo hicimos lo que mejor nos salio, contra viento y marea nos manteníamos, nos escapábamos, robábamos cada momento que podíamos para nosotros. Al principio era en secreto, nadie podía saber que estábamos juntos por que jamás lo iban a entender. Después, de a poco, la gente fue sabiendo, dándose cuenta y cada vez lo nuestro era más abierto y conocido.
Para el final del primer año juntos, ya sabían casi todos nuestros amigos, mis hermanas y su madre ya me detestaba. Me había peleado con Ariel por esta razón y varias personas murmuraban pavadas cuando nos veían juntos, algunas de esas personas ni idea tenia de quienes carajo eran.
Mi relación con la señorita X me trajo más de un disgusto y de una pelea, pero finalmente, lo que habría de terminar con todo fue lo mismo que termino con todas mis relaciones anteriores y posteriores. Mi propia manera de mierda de tratar a las personas.
Muy acertadamente me dijo mi viejo "el que se quema con leche ve una vaca y llora" después de la muerte de Tomás. Y eso es justamente lo que me paso con la señorita X, ella, pobre niña estaba perdidamente enamorada de mi, yo, pobre pelotudo, estaba profundamente aterrado de reconocer que me había enamorado.
Casi a los 2 años de relación y en la ciudad de Mar del Plata, a 400km del lugar donde empezó, nuestra relación llegó a su fin.
Claro, poco sabia yo en ese momento que la señorita X tenía tanta paciencia...
Pero bueno, esa es una historia para otro post.

viernes, 11 de septiembre de 2009

Dust in The Wind

En algun momento del més de Agosto del 2001 me estaba subiendo a un micro que me iba a llevar a Buenos Aires para de ahi abordar un avión e irme a buscar una universidad en los Estados Unidos. Coincidencia o chiste de mal gusto de esos que la vida disfruta tanto, cuando mi vieja me dijo "que tengas un buen viaje" le respondi "si unos fundamentalistas no me secuestran el avion" (en el momento era un chiste politicamente incorrecto pero que se podia hacer).
Yo me fui de Argentina en el medio del despelote, todavia no habia explotado pero las cosas no estaban color de rosa ni mucho menos, y para colmo de males, las pocas noticias que los yanquis levantaban de nuestro país lo pintaban como si en cualquier momento fuese a estallar una revuelta social y civil y todo estuviese al borde de irse a la mierda (en mi mente veia escenas de peliculas que mostraban la toma de la bastilla y me imaginaba las calles llenas de gente con antorchas y las casas prendidas fuego cuando leia estas cosas).
Hacia ya un par de semanas que estaba viviendo allá y tenia una rutina más o menos armada. Me levantaba temprano a la mañana y desayunaba un buen plato de cereal con leche 0% mientras miraba Maury o Jerry Springer. Luego salia a caminar por el barrio un rato aprovechando el solsito y cerca del mediodia volvia a la casa y dependiendo de las ganas, o miraba más televisión o me tiraba a leer algo (tuve el hermoso placer de poder leer fahrenheit 451 en su idioma de publicación original).
Ya habiamos ido a ver varias universidades y al final habia conseguido una beca excelente en el Vassar Collegue en Poughkepsie y esta semana iba a seguir con mi "tour" llendo a visitar a otros amigos en Nueva York. Por esas cosas de la vida, el viaje se habia pasado para la otra semana y quede con esta semana al pedo en la que me dedique a larvear, comer mucho y engordar a gusto mientras hacia NADA con mi vida.
Ese martes me levante, prepare el plato de cereal, agarre el control remoto y me sente frente a la tele. Eran las 9 de la mañana y escribi de memoria el canal en el que debian estar dando Maury.
Del otro lado el televisor mostraba imagenes de las torres gemelas largando humo y se escuchaba la voz de una locutora totalmente histerica y aterrada que relataba todo. Yo no entendia nada y pensaba ¿por que dan una pelicula a esta hora?, ¿tengo mal el reloj?. La voz de la mujer empezo a sonar mucho más desesperada mientras decia "oh my god, oh my god, ¡there's a second plane! (oh mi dios, oh mi dios, hay un segundo avion)" y ante mis ojos veia en vivo y en directo como un avion se estrellaba y explotaba contra la torre sur.Todavia sin entender que carajo pasaba empece a pasar de canal, todos tenian la misma imagen.
Entre sorprendido y confundido esuche que sonaba el telefono. Me levante del sillón y fui a atender.
(Nota: la siguiente charla esta traducida para facilitar a los lectores no anglo-parlantes)
-"¿Camilo, gracias a dios, estas bien? Estoy llendo a casa, llegare en media hora, vos quedate tranquilo". Dijo una voz agitada del otro lado del telefono.
-"Si. ¿qué pasa, por qué estás así?". Respondi sin entender demasiado.
-"Guerra". Una unica palabra que escuche del otro lado y hizo que mi mente empezase a divagar, en un segundo me acorde de todas las noticas de Argentina y de lo que decian los diarios. El corazón se me detuvo un segundo pensando si mi familia estaria bien.
-"Ehhh... ¿Como que guerra? Explicame. No entiendo nada" fue la respuesta que atine a dar mientras mi mente pensaba en lo peor.
-"¡Dos aviones se estrellaron contra el World Trade Center, estamos en guerra!" fue la respuesta histerica que me dieron mientras mi mente se tranquilizaba y mi corazon dejaba de latir de manera enloquecida.
Me senti un poco mezquino, pero la verdad que fue liberador escuchar eso. En mi cabeza, que esos aviones se hayan estrellado contra unos edificios no era tan terrible, mi familia estaba segura y mi gente estaba bien.
En los dias subsiguientes vi más banderas de estados unidos de las que pense que podia llegar a ver en mi vida, cada persona tenia una en su casa, en su auto, en su remera. Creo que si hiciesen un estudio formal, la cantidad de gente que se tatuo la bandera aumento 4.000.000.000% en 1 día. Tambien en los días siguientes pasé de ser el lindo chico latino de acento chistoso que se quiere venir a estudiar a nuestro glorioso país a ser el extranjero de acento raro que seguro que es terrorista.
De más esta decir que al final nunca me fui a estudiar. Al final mis sueños de irme terminaron como las torres gemelas. Destruidos.

martes, 8 de septiembre de 2009

Of Wolf and Man

La vida era como un nene de 5 años ese invierno. Y nosotros éramos su caja de juguetes. El gran problema era que éramos todos juguetes rotos. A uno le faltaba una pierna, al otro un brazo, éramos como una caja de soldaditos de plástico y cada uno con un problema distinto. Pero todos, sin excepción, compartíamos algo, sabíamos que estábamos rotos. Cuando mirábamos la vida y mirábamos al resto, algo había que no estaba bien.
A veces miro hacia atrás y no entiendo como pretendían que hagamos, éramos niños pero teníamos que lidiar con las cosas de la vida de adultos y no estábamos listos.
Y los adultos, no estaban listos para que nosotros tengamos que crecer tan rápido. Uno mira de su lado y conoce la historia como le toca vivir, en mi caso, tuve la suerte e que mis viejos fuesen bastante coherentes y comprensivos. Y creo, que de alguna manera entendieron que era lo que nos había pasado, e intentaron ayudarnos a su manera. En algunos casos no tuvieron esa suerte.
Creo que comprender lo traumático que puede ser la muerte a los 17 años es prácticamente imposible si no se vive o no se tiene esa edad, de hecho es imposible comprenderlo a esa edad sin haberlo vivido, pero voy a intentar hacer mi mejor esfuerzo para explicarlo.
Cuando tenes 17 años (y aquellos de ustedes que los tengan o que aún lo recuerden me entenderán), la vida te parece algo eterno, sos bajo todo concepto inmortal y nada puede tocarte. En tu cabeza, solo pensas en vivir 200 años y ser el rey del mundo, todo lo que para el resto de las personas es difícil o imposible, para vos es algo que esta ahí, al alcance de tu mano, que si no lo tenes, es por que sencillamente no lo queres.
De repente alguien se muere, y no cualquier persona, se muere un par tuyo, una persona que tiene tu edad, que comparte tus sueños y supuestamente tu idea de la vida, siguiendo tu propio razonamiento y de una manera subconsciente, eso no puede pasar, por que si vos sos inmortal, esa persona que esta enfrente, que es tu par, por extensión, también tiene que serlo. Como si eso fuese poco, esa persona no solo dejo de existir, sino que ELIGIO dejar de hacerlo.
Sin previo aviso, sin tiempo de preparación ni advertencia de ningún tipo, nos encontramos ahi, en el mundo adulto, nos sacaron nuestra adolescencia y nuestra omnipotencia a golpes de vida (o de muerte). Y nosotros, que creiamos que el mundo terminaba en nuestro ombligo nos encontramos con la realidad.
No creo que hayamos estado listos para los que nos toco vivir, pero lo cierto es que tampoco creo que nadie estuviese listo, ni nosotros pobres pelotudos adolescentes para entrar a la vida de adultos ni los otros pobres adultos criando pelotudos adolescentes que tenian que empezar a entender cosas que solo el tiempo podia explicarles con claridad.
Asi que ahi estabamos, adolesciendo la vida como nunca e intentando lidiar con la muerte y con nuestra propia mortalidad. En la mayoria de los casos eso era lo unico que teniamos en común. Y entonces pasó lo que pasa en la misma naturaleza, nosotros que nos veiamos distintos, decidimos juntarnos.
Y cada uno de los pobres juguetes rotos, dejo de sentirse como tal, no dejamos de serlo. Pero la manda corria junta, y donde uno era debil, muchos eramos fuertes.

lunes, 24 de agosto de 2009

Songs my mother taught me (II)

(continua del post anterior)
La vida(inserte simbolo de copyright aquí), hizo que yo termine estando con la Señorita X y a Ariel esto no le cayo en buena gracia, asi que un par de años despues, asi que tan pronto como apareci en su vida, era expulsado de la misma. Me fui como de muchos lugares, chiflando bajito y con un pequeño agujerito en el corazón (pero con la cabeza en alto).
La tercer persona que podria considerar mi Madre (que no sea mi madre) era a la mamá de Lautaro (MI AMIGO), debo decir que no teniamos una relacion super fluida ni tampoco las charlas tan profundas, pero era tal el cariño que habia por ella y por su hijo, que nunca en mi vida, tuve la duda de que si precisase una madre, ella no hubiese tenido problema en serlo.
Era la madre de mi mejor amigo, y imaginense si tendre anecdotas que pueda contar que la incluyan... pero tengo que elegir una.
Era un verano hace varios años, entre todas las cosas decido irme con Lauta una semanita a la quinta de su abuela en Reta (uno de los balnearios mas hermosos de la provincia, si tienen oportunidad no dejen de visitarlo). En fin, nuestra semanita era dormir todo el día, salir bajado el sol y volver los 5 o 6 kms que separaban la quinta de el centro haciendo zig zag despues de habernos tomado la vida en el bar de turno. Iriamos por el 4to o 5to día de esta rutina cuando entro su madre enfurecida (y con la más justa de las razones)dispuesta a levantarnos en peso. Los siguientes 30 minutos fueron nosotros 2 con la cabeza agachada recibiendo el sermón de nuestras vidas mientras la madre nos reclamaba el no haber colaborado con absolutamente nada en la casa desde que estabamos ahí.
Cuando finalmente terminó de retarnos y nosotros cayendosenos la cara de verguenza puesto que tenia razón en todo lo que nos habia dicho, entro su propia madre al cuarto y en vos muy bajita nos dijo:
- "Dejen eso, esto es trabajo de mujer, vayan a divertirse uds por ahi". Mientras nos miraba con cara de pilla.
Salimos del cuarto con una sonrisa y casi tentados mientras por primera vez nos saludaba el sol del mediodia de verano cuando abrimos la puerta.
Tengo mil lecciones de su parte, pero algo que siempre me sorprendio fue la historia de como llego a Tres Arroyos con sus 3 hijos a cuestas escapandose de un marido con el que no era feliz(y hoy que lo pienso bien, creo que nunca lo charle con ella ni tengo conocimiento de primera mano de todo esto sino ideas que fueron tomando forma por distintas charlas con distintas personas).
Un día iba en la moto con su hijo Kevin y un pelotudo les cerro el paso, lo que inicialmente parecia un accidente desafortunado sin más complicaciones que algunos huesos rotos que con el tiempo iban a sanar termino transformandose en un la razón de su muerte. Recibí la noticia en la oficina de parte de la hermana de la novia de Lautaro, llame a mi jefe y le dije que me iba a tres arroyos ese mismo día, que no sabia cuando volvia, debo haber sonado convencido por que no dijo nada más que "tomate el tiempo que precises". Quizas no este más con nosotros, pero yo siempre pienso en ella y la veo, ahi en su cocina con sus dos perras horrendas (les juro que los que hayan conocido a Chula y Lola saben que es asi) y la risa siempre preparada para alegrar una tarde entre mate y mate.
La cuarta persona que seria mi madre es... mi madre (si, la que me pario o al menos eso creo). La verdad que podria hacer un blog solo para hablar de ella y creo que no me alcanzaria, asi que sencillamente voy a intentar resumirlo mas o menos. Hay algun tipo de gen en mi familia, del lado Sanchez supongo que podria llamarlo un gen "crash and burn", somos acelerados, atropellados y nerviosos, queremos las cosas para antes de ayer y no soportamos que no sean hechas ni al ritmo ni a la manera que se nos ocurre es la correcta. Pero no asi mi señora madre, ella tiene algun tipo de gen petrazzini que hace que tenga toda la paciencia del mundo y haga las cosas muuuy despacio (para exasperacion de mi viejo y mia, ambos leoninos atropellados). Asi es que mi madre, una persona con la paciencia y el ritmo de un monje tibetano de 90 años, se encontro conviviendo y criando una manada de niños-pesadilla mas parecidos a una manada de monos hiperkineticos con sobredosis de cafeina que a una familia. Tan mal creo que no lo ha hecho, ahora el como lo logro, es algo que ampliamente me supera cada vez que me lo pregunto.

jueves, 20 de agosto de 2009

Songs my mother taught me (I)

Estaba pensando en escribir sobre mis amores, pero después de pensarlo y recontra re pensarlo, decidí que para escribir sobre lo que es el amor en mi vida era necesario remontarme a lo que supuestamente genera en mi el modelo de mujer. Por ende, esta entrada va a tener que ser dedicada a mi madre.
Pequeño dilema se me presento cuando me di cuenta que aunque madre hay una sola, en mi vida hubo 4 mujeres que yo podía considerar mis madres.
La primera de ellas (que no es mi madre) vendría a ser la madre de Alberto y Viviana (un buen amigo en su momento y su hermana quien fue mi primer gran amor), extraño como funciona la mente que por más que intento no logro recordar como se llama (me pregunto si era que la muerte nos quita la identidad, o el paso de los años sumado a mi memoria de mierda hace que me sea imposible acordarme).
Tengo gratos recuerdos de ella, entre las tardes de mate veraniego escuchando sus consejos, las noches comiendo un locro o esos deliciosos fatay caseros hasta los días que caía en su casa y no estando ninguno de sus hijos, me quedaba con ella charlando en la cocina. No recuerdo si alguna vez ella me dijo algo sobre el tema, pero lo cierto era que yo la sentía tan madre como la mía. Un buen día se sentía descompuesta y se acostó en la cama, un mes después daba su último respiro en una cama de Bahía Blanca en algún hospital cuyo nombre nunca supe. Creo que fue mi primer contacto verdadero con la mortalidad del ser humano, la primera persona cercana que perdí al menos como adulto. Si tengo que pensar en una lección que aprendí de todo esto es que la gente jamás va a escuchar lo que no quiere escuchar. (¿que como lo aprendí? Eso es una historia para otro día).
La segunda persona que podría decir que fue mi madre postiza fue Toti, la madre de Ariel, creo que fue ella quien empezó a decirme hijo, por suerte Toti sigue bien y cada tanto la veo, y aún a pesar de haberme peleado con su hijo (por mi relación con La Señorita X) creo que el cariño quedo intacto de ambos lados y espero que ella como yo, sienta eso mismo cada vez que tenemos oportunidad de cruzar alguna palabra. Toti era una mujer fuerte, grande, de físico, corazón y carácter. Vivía con su hijo en un departamento enfrente a la plaza de la torre tanque en el que solíamos pasar nuestros días con Ariel cuando salíamos del secundario. Recuerdo con cariño y un poco de miedo todavía, el respeto que me despertaba, era como si siempre esperase que después de la sonrisa saliese un cachetazo o una reprimenda por hacer las cosas mal, es loco como en mi memoria esta sentada a la mesa cebando un mate y diciéndome algo, algo que yo sé que marco mi vida y debe haber sido uno de los mejores consejos que recibí en mi vida, lo único que lamento de todo esto es que si bien recuerdo el momento puntual y hasta puedo ver su boca moviéndose en mi mente, no logro por más que trate, recordar que fue lo que dijo.
(continuara)

lunes, 8 de junio de 2009

Oh, Jesus he loves me (and he knows im right)!

Cuando suceden cosas como las que nos pasaron a nosotros (y acá digo nosotros por que hablo de mi generación, de mi gente, de lo que nos tocó vivir). La gente mayor casi uniformemente te da alguna respuesta pelotuda relacionada con la religión, te invocan a cuanto santo ande dando vueltas, a dios y obviamente a Jesús (sea el niño, el de 33 que se muere en la cruz o a Don Jesús el almacenero de la vuelta). Yo debo decir que algo le debo a Jesús, nunca voy a saber si fue la esperanza, el mensaje o el sencillo hecho de ayudar, pero algo le debo...

Habían pasado algunos días de el entierro de Tomy, el recuerdo estaba vivo y dolía en el corazón y la mente de todos, el clima era depresivo a más no poder y en el medio de esa atmosfera de mierda fue que llego Ariel a mi casa. Ariel estaba casi eufórico, no me dio tiempo ni a saludarlo que me dijo que tenía que ir con él, que lo siga que tenia algo para mostrarme. Salimos caminando de casa, pucho en mano y charla va, charla viene, en todo el camino no quiso decirme que era lo que tenia que ver ni a donde íbamos, a mi, sinceramente, no me importaba en lo más mínimo, solo quería caminar y olvidarme de todo por un rato.
Llegamos algún tiempo después a la casa de su hermana que hacia poco se había mudado con el novio. Cuando llegamos, saludamos y sin más preámbulo me llevaron al living, ahí, justo en el centro de una mesita, estaba posicionado muy prolijamente un tablero ouija improvisado, con una copa de cristal en el medio.
Nos sentamos a la mesa y luego de seguir un ritual , empezó la ronda de preguntas. Luego de las primeras tres o cuatro preguntas y viendo que la copa apenas atinaba a moverse, Yanina(La hermana de Ariel) llamó a su novio, cuando Jesús (que así se llamaba el novio) se sentó a la mesa, la copa empezó a prácticamente volar de un lado al otro, iba de una letra a la otra de manera frenética. Aún hoy no sé realmente que pasó, pero solo puedo decirles que empezamos el “juego” con mucha desconfianza, y con el correr de las preguntas y a medida que recibíamos respuestas a preguntas que solo nosotros podíamos saber, esa desconfianza se fue transformando en una tenue esperanza.
Después de un rato, Jesús dijo q estaba muy cansado y que no podía seguir. El juego se termino y nosotros no sabíamos que creer, entre la incredulidad y el asombro salimos afuera a fumar un pucho, una sola cosa tengo por seguro de esa tarde. Quizás la copa la movía alguien, quizás las respuestas que yo creía imposibles podían saberlas, pero lo único que tenia seguro mientras fumaba ese cigarrillo y miraba el cielo era que ese hueco grande que me había quedado en el pecho, por un rato se sintió lleno y yo, me sentí nuevamente en una mesa acompañado por mi primo como tantas veces en el pasado.

Gracias por eso Jesús.

viernes, 5 de junio de 2009

Monday Calling

Las horas de ese domingo pasaron de a poco, me fui a mi casa y mis viejos tuvieron la buena idea de que intente dormir, si alguna vez vivieron algo asi, todos saben que es mas facil encontrar un super chino donde sepan hablar español despues de cagarte con el vuelto que lograr dormir despues de vivir algo asi.
En fin, mientras me tiraba en mi cama y mi cabeza iba de 100 a 0 em reiterados ciclos, se empezo a hacer de día. Ahi fue cuando me levante, me pegue una ducha y bajando las escaleras me puse a revisar la agenda y empece con los llamados.
Con cuanta gente hablé y qué le dije a cada uno no puedo decirles pero si puedo contarles mas o menos como fueron el 90% de las charlas...

"Hola XXXXXX te llamo para contarte que Tomás se suicido, el entierro es hoy, llamo a esta hora para engancharte antes de que salgas para el cole..." decia yo.
"Dale boludo, ¿a vos te parece gracioso para una joda esto?" era la casi constante respuesta del otro lado.

Era loco tener que convencer a la gente que alguien se habia suicidado, pero lo juro por dios que asi paso en practicamente todos los casos, lo que seguia era algun llanto y les pedía que por favor le avisen a los conocidos en común.
No sé cuantos llamados fueron ni cuantas horas pasaron, pero para cuando había terminado, mi cuerpo pesaba una tonelada, los ojos llenos de lagrimas solo se ponian cada vez más rojos y ni una caia por mi mejilla, finalmente el sueño me invadio, no podía mantenerme en píe y lo unico que tenia en mente era llegar hasta mi cama y dormir, dormirme días y días y en algún lugar de mi mente, esperaba despertar y darme cuenta que todo esto era un sueño.

Ese mismo día fue el funeral, por suerte no estuve por que la verdad tendria que haber puteadoa más de uno, igual por suerte alguien recordo un detalle gracioso. Tomás como todos los buenos fumadores, tenía la costumbre de robarse los encendedores de los demás, pero en su caso, era casi como un imán, ya era tradición cuando estabamos todos reunidos y faltaba algún encendedor, pedirle que te lo devuelva.
En fín y llendo al grano, para disgusto de sus padres, alguien se acordó de eso en medio del funeral, ese mediodia Tomás encontro su descanso en la tierra, al ataud lo enterraron tapado en encendedores, cada uno de los asistentes, a manera de ultimo recuerdo, tiro su encendedor para que descanse, quizás no nos los iba a robar más, pero parece justo que si tanto los robo en vida, no le falten nunca en la muerte.

Mientras esto pasaba yo dormia, cuando me desperte, habia soñado algo que se repetiria durante muchos días siguientes, un lindo sueño, pero la realidad seguía igual que siempre.

domingo, 31 de mayo de 2009

Sunday Bloody Sunday (III)

Los momentos que siguieron a mi entrada a la casa aún hoy, con el paso de los años y mil intentos de recordarlos correctamente, son difusos, realmente el orden cronológico de las cosas se pierde en la niebla que había en mi cabeza en ese momento.
Creo recordar a mis padres por ahí, y a mis amigos, que Martín les contó lo que había pasado y vinieron a apoyarme, creo recordar al Turco, al Flaquito Arias, a unos cuantos de sus (nuestros) amigos en esa época, pero como antes digo, mis recuerdos son confusos de esos momentos y no pondría las manos en el fuego por lo que recuerde.
Sí recuerdo bien haber visto a sus padres, a su padre puntualmente, ahí con cara de pobrecito, una cara que hoy en día no sé si era de dolor o fingida, pero recuerdo ver esa cara y recordar una charla, días antes con Tomy.
Mi cuerpo entero y mi mente decían que le grite que era un hijo de puta, que su hijo se había muerto por su culpa, por sus secretos y su falsa moral, por llevarlo al límite de tener que elegir si destruir su familia o destruirse él. Mi mente le decía a mi cuerpo.
–“¡¡¡Grítaselo, que todos lo sepan, este es el hijo de puta!!! ¡¡¡Grítalo!!!” pero mi cuerpo no quería o no sabía responder, así que ahí quede, como una estatua, con el alma partida al medio y el corazón lleno de furia, pero callado, muy calladito la boca.
Creo recordar que alguien me llevo, que ellos me preguntaron cosas, que su madre me abrazo y yo los miraba y pensaba que ellos merecían estar ahí, muertos, no su hijo, pero no tuve el valor o la fuerza para decirlo, lo único que recuerdo a ciencia cierta fue no devolverle el abrazo.
También creo recordar un viejo, que andaba por ahí como con mucha experiencia en estas cosas (seguro algún buen amigo de su padre, que obviamente debía de estar sacando plata por algún lado en esto).
Sí recuerdo lo que quizás haya sido el único momento verdadero de la noche, la única y mas hermosa despedida que tuvo, cuando todos los amigos nos sentamos a la mesa en la casa de él, en esa mesa que habíamos estado cenando mil veces y alguien agarro una botella de algo y empezamos a tomarnos un trago a su salud. Las anécdotas volaban de un lado a otro de la mesa, los recuerdos compartidos con un ser querido. Inevitablemente empezamos a reírnos, a festejar cada momento hermoso que habíamos vivido con esa persona que ya no estaba, riéndonos con el alma, riéndonos sinceramente y gritándole con nuestras risas que lo amábamos, que había sido un gran amigo y que viaje en paz, que nosotros quedábamos con dolor pero que viaje, que recorra el camino que ahora le tocase acompañado por nuestras risas y sepa bien tranquilo, que aunque ya no esté, nosotros lo íbamos a mantener vivo en nuestros corazones.
Recuerdo también muy claro que alguien pensó que venir a decirnos que “no faltemos el respeto riéndonos” era una buena idea. Creo que fue la única vez en mi vida que vi a un grupo tan grande de personas darse vuelta a la vez y mandar a la puta madre que la parió a otra.

sábado, 30 de mayo de 2009

Sunday Bloody Sunday (II)

El fiat 600 rugía, lo que puede rugir un fiat 600, por lo pronto el ruido del motor no se escuchaba en mi cabeza, la pobre iba elaborando distintos escenarios en los cuales las palabras que había escuchado minutos antes no significaban lo que realmente significaban, entonces mis labios empezaron a moverse.

-“el pelotudo este, siempre limpiando las armas y jugando con ellas, seguro se pego un tiro en la gamba” dije en voz alta para mi sorpresa.

-“y si, siempre alguna se mandan” dijo Martín con todo el tacto del mundo, pero la mirada que me tiro en ese mismo momento, hoy en día la entiendo y fue de lastima.

-“si, seguro que paso eso” decía en voz alta y para mis adentros, intentando engañarme.

Cuando doblamos en la esquina de la casa, el mundo se me vino abajo, vi los autos de nuestros amigos y la gente apretada en la vereda de la casa, cuando me di cuenta que no conocía a la mitad de las personas que estaban ahí, finalmente mi cerebro cayó en la cuenta de que había pasado.

Me baje corriendo del fitito, casi todavía estacionando mientras gritaba donde estaba tomy, pase por una multitud de gente que me miraba con cara desorbitada, y finalmente Ariel, intimo amigo de Tomás, y en ese momento, posiblemente uno de mis mejores amigos me atajó.

Ariel media cerca del metro noventa y aunque no pesaba mucho, una vida de jugar al basquet, le habian dado un cuerpo bastante respetable. Como si eso fuese a importar, intento pararme cuando me vio en la puerta y lo tire a un costado como si ni siquiera estuviese, pero él, que era un buen amigo, me agarro el brazo y me logro retener.

-“al fondo del patio esta, no vas a querer verlo, se volo la cabeza” dijo con una voz casi a punto de quebrarse.

Creo que nunca supe como realmente sucedió todo, pero deben de haberlo encontrado a la tarde, así que para la hora que llegue yo, ya la mayoría de la gente que conocíamos estaba ahí. Parado en el marco de la puerta, con Ariel agarrandome un brazo y yo medio entre la realidad y lo que mi mente adolescente lograba procesar de toda la situación, me tome unos segundos para mirar alrededor, podía ver a nuestros amigos sentados, cada uno con una cara de tristeza mayor que el anterior.

En esos pocos segundos, intente darle coherencia, me acorde de la ultima vez que lo habia visto, de las ultimas palabras que habiamos dicho, me acorde de una noche hace un tiempo, donde nos habia amenazado con hacer esto mismo q hoy habia hecho.

Cerre los ojos y pase por la puerta, mi mundo se venia abajo alrededor mio y la gente pasaba como un borrón frente a mis ojos, en mi mente, todavía esperaba encontrarme a Tomás saliendo de atrás de un rincón y que nos ibamos a reir de toda esta confusión, pero eso nunca pasó.

viernes, 29 de mayo de 2009

Sunday Bloody Sunday


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Peter era un tipo grandote, pero grandote en serio, debía andar pesando unos ciento y algo de kilos y medía cerca de un metro ochenta, era un tipo jocoso, de risa rápida y un sentido del humor dudoso que a veces rozaba lo perverso. Su hermano Alberto, casi diría que todo lo opuesto, flaco, osco, casi falto de palabras, sacarle una sonrisa era algo difícil pero era un muy buen tipo. Lautaro, MI AMIGO Lautaro, era todavía en esa época una persona bastante regordeta, grandote de físico, con el pelo largo, un look que hacia reminiscencia a un cantante de Trash Metal y con la sonrisa de un niño, Juan (el enano), era así, enano, hiperactivo, sonriente todo el tiempo y siempre dispuesto a largar una risotada bien larga en cualquier momento. Martín era alto, MUY ALTO, debía medir cerca de dos metros, un tipo pulcro, súper ordenado y con una obsesión total con el orden de las cosas.
Ese domingo, como todos los domingos, habíamos repetido la rutina religiosa que se cumplía a rajatabla, fútbol entre amigos en el parque, salir, ducharse y reunirse en la parrilla “El Abuelo”, con el tiempo y por razones de practicidad, ya no nos repartíamos cada uno a su casa, sino que llevábamos una mochila con un cambio de ropa y el que tenia lugar prestaba la casa para que nos duchemos rápidamente.
Ese domingo, habíamos ido con Lautaro a la casa de Peter y Alberto después del fútbol, debían de ser las 20:30 y ya sentados en la parrilla, esperábamos la llegada de Martín y Juan entre charlas, un buen vaso de tinto y algún antipasto de entrada.
Llevaríamos ya una hora de espera, cuando impecable como siempre, llegó finalmente Martín a bordo de su fiat 600, se sentó a la mesa y lo que hasta ese momento venia siendo un perfecto domingo de amigos termino transformándose en un día que no voy a olvidar mientras viva.
-“Che Camilo, te andan buscando por la radio creo” fueron las primeras palabras que dijo.
-“¿A mi? ¿Pero estás seguro?” fue mi contestación inmediata mientras levantaba el vaso de vino y lo miraba con cara de no entiendo una sota.
-“y… mira, muchos Camilo S. no conozco, calculo que debes ser vos”
-“Hmmm, mierda, bueno gentes, me voy hasta casa, no se que carajo habrá pasado” dije a la vez que me levantaba y empezaba a agarrar la campera.
Martín, como todo buen amigo, se ofreció a llevarme en el auto, en el camino a mi casa la cabeza me iba a mil, que carajo podría haber pasado para que me anden buscando por radio, ninguna razón valida se me ocurría y en las ocho cuadras que recorrimos en el fitito, en mi cabeza se formularon mil hipótesis distintas, ninguna de las cuales siquiera se aproximaba a lo que iba a escuchar cuando llegase.
Ni bien puse la llave en la puerta, mi hermano Ariel abrió la puerta de casa.
-“¿Donde estabas? No te podíamos ubicar!” dijo secamente.
-“¿Que pasó?” fue lo que atine a preguntar casi teniendo miedo de la respuesta.
-“Tomás se pego un tiro” fue la respuesta que se escucho del otro lado y yo ya en ese momento, deje de escuchar.