Hace años perdí a mi primo, de hecho este blog empieza con el relato de esa misma situación y de como me entere que había sucedido.
Hace años perdí a mi primo y gane dolor, mucho dolor, un dolor tan grande que creo que nunca pude poner en palabras, y aún hoy si lo intentase, no podría.
Hace años, perdí un primo, gane dolor gane un vacío muy grande en mi alma.
Hace años perdí a mi primo y gane mucho odio, odio hacia la vida, odio hacia las personas, odio hacia mi mismo por estar vivo.
Es increíble como el odio se arraiga y toma forma, como ocupa prontamente cada pequeño recoveco que le dejamos tener y lo llena mas rápido de lo que podemos darnos cuenta. Quizás por eso el odio sea tan buen negocio, por que esta en la naturaleza humana, tiene que haber algún gen primigenio, algo tan arraigado en nuestra naturaleza desde el principio de los tiempos que nos dé tanta facilidad para odiar.
O quizás sea únicamente que somos haraganes, que el ser humano como la energía, sigue la ruta de menor resistencia.
Es mucho más fácil odiar que amar, es infinitamente mas fácil enojarse y sentirse indignado por que el otro tiene o hace algo que nosotros no podemos o queremos tener que ponernos contentos por esa persona y desearle lo mejor.
Es tan fácil volvernos esclavos de nuestro odio y que rija cada momento de nuestras vidas, por que odiando no te importa nada, por que el odio empieza por uno mismo y de ahí se expande a todos los aspectos de nuestra vida, devorando cada porción de nuestro ser hasta lograr reemplazarnos por una copia igual pero opuesta, un negativo de quienes éramos que se ve a si mismo a un espejo y no se reconoce.
Hace muchos años perdí a mi primo, y gane un legado de amor y compasión, una enseñanza que recién muchos años después tendría sentido.
El amor es el suelo más fértil de todos, la semilla que se planta en el crece. Yo lamentablemente decidí plantar la semilla del odio, y vaya si creció ese odio, creció rápido y fuerte y saludable, creció tanto que si me paraba y miraba el horizonte, no podía ver donde terminaba mi odio y empezaba el mundo, creció sobre esa tierra fértil del amor hasta taparlo casi por completo.
Y ahí es donde aparece en mi vida nuevamente Tomás. Tangencialmente si se quiere, puesto que en persona ya no lo haría nunca más, pero ahí aparece.
En lo peor de mi odio y cuando la vida y la felicidad me parecían algo cada ves mas ajeno y distante, aparece otra parte de su legado, casi como una disculpa aparece alguien que no hubiese aparecido si no fuese por él. Y en medio de esa armadura de odio que cubría mi alma crea una pequeña fractura. No demasiado grande como para darme cuenta en el momento, pero lo suficiente para que exista la duda, le quita a todo ese odio su pureza y casi sin quererlo, empieza el proceso de cambiarlo y destruirlo, de dejarlo ir.
No culpo a Tomás por el camino que elegí para los años subsiguientes de mi vida, nunca lo hice y jamás lo voy a hacer, yo me encontraba en un camino marcado que indefectiblemente iba a terminar donde terminé, lo único que hizo toda esta situación fue precipitar el desenlace.
Creo que fue mejor de esta manera por que ese odio estaba ahí, y iba a seguir estándolo. Así aprendí a verlo claramente, a reconocerlo y expresarlo, a dejarlo ir.
Hace muchos años perdí a mi primo pero salí ganando, por que gané la opción de elegir. Y hoy, años después escribo esto recordando mi vida con amor, hoy no siento odio por que puedo elegir, por que ya sé a donde lleva el camino fácil, por que sé que el odio no va a ningún lado y yo si quiero ir, quiero vivir mi vida y disfrutarla, quiero ser feliz, quiero ser lo que debería ser. Y no pienso conformarme con menos.
Gracias donde sea que estés.
Mostrando entradas con la etiqueta Señorita X. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Señorita X. Mostrar todas las entradas
miércoles, 20 de enero de 2010
martes, 15 de septiembre de 2009
Tainted Love
El tiempo paso y un roto fue para un descocido... nos pasábamos las tardes llorando o charlando o recordando y las noches de joda en joda.
Una noche, justo ahí, cuatro casas pasando la mía. Me senté con la señorita X.
Podríamos haber intentado ser felices, aunque sea caminábamos derecho. Pero éramos juguetes rotos y la vida era demasiado compleja para intentar ser adultos.
Sin embargo hicimos lo que mejor nos salio, contra viento y marea nos manteníamos, nos escapábamos, robábamos cada momento que podíamos para nosotros. Al principio era en secreto, nadie podía saber que estábamos juntos por que jamás lo iban a entender. Después, de a poco, la gente fue sabiendo, dándose cuenta y cada vez lo nuestro era más abierto y conocido.
Para el final del primer año juntos, ya sabían casi todos nuestros amigos, mis hermanas y su madre ya me detestaba. Me había peleado con Ariel por esta razón y varias personas murmuraban pavadas cuando nos veían juntos, algunas de esas personas ni idea tenia de quienes carajo eran.
Mi relación con la señorita X me trajo más de un disgusto y de una pelea, pero finalmente, lo que habría de terminar con todo fue lo mismo que termino con todas mis relaciones anteriores y posteriores. Mi propia manera de mierda de tratar a las personas.
Muy acertadamente me dijo mi viejo "el que se quema con leche ve una vaca y llora" después de la muerte de Tomás. Y eso es justamente lo que me paso con la señorita X, ella, pobre niña estaba perdidamente enamorada de mi, yo, pobre pelotudo, estaba profundamente aterrado de reconocer que me había enamorado.
Casi a los 2 años de relación y en la ciudad de Mar del Plata, a 400km del lugar donde empezó, nuestra relación llegó a su fin.
Claro, poco sabia yo en ese momento que la señorita X tenía tanta paciencia...
Pero bueno, esa es una historia para otro post.
Una noche, justo ahí, cuatro casas pasando la mía. Me senté con la señorita X.
Podríamos haber intentado ser felices, aunque sea caminábamos derecho. Pero éramos juguetes rotos y la vida era demasiado compleja para intentar ser adultos.
Sin embargo hicimos lo que mejor nos salio, contra viento y marea nos manteníamos, nos escapábamos, robábamos cada momento que podíamos para nosotros. Al principio era en secreto, nadie podía saber que estábamos juntos por que jamás lo iban a entender. Después, de a poco, la gente fue sabiendo, dándose cuenta y cada vez lo nuestro era más abierto y conocido.
Para el final del primer año juntos, ya sabían casi todos nuestros amigos, mis hermanas y su madre ya me detestaba. Me había peleado con Ariel por esta razón y varias personas murmuraban pavadas cuando nos veían juntos, algunas de esas personas ni idea tenia de quienes carajo eran.
Mi relación con la señorita X me trajo más de un disgusto y de una pelea, pero finalmente, lo que habría de terminar con todo fue lo mismo que termino con todas mis relaciones anteriores y posteriores. Mi propia manera de mierda de tratar a las personas.
Muy acertadamente me dijo mi viejo "el que se quema con leche ve una vaca y llora" después de la muerte de Tomás. Y eso es justamente lo que me paso con la señorita X, ella, pobre niña estaba perdidamente enamorada de mi, yo, pobre pelotudo, estaba profundamente aterrado de reconocer que me había enamorado.
Casi a los 2 años de relación y en la ciudad de Mar del Plata, a 400km del lugar donde empezó, nuestra relación llegó a su fin.
Claro, poco sabia yo en ese momento que la señorita X tenía tanta paciencia...
Pero bueno, esa es una historia para otro post.
miércoles, 26 de agosto de 2009
U Can't Touch This
Paulita seria una chica mas sin importancia en una lista larga de ellas en mi vida si no fuese por tres grandes razones.
La primera y mas sencilla de todas es que se la vida la revelo como una persona con la que realmente disfruto charlar y debatir sobre mil delires de la vida, podemos pasarnos horas y horas hablando de las cosas mas intransigentes que puedan pasar por la cabeza de un ser humano y disfrutar cada momento.
La segunda (y llamenme basico o baboso o como se les ocurra), es que a Paula los años le sentaron muy bien, y sinceramente y hablando en criollo, esta para partirla (digan lo que quieran pero ella lo sabe y se lo exprese en varias oportunidades). Esto genera que cada vez que la vida nos junta, no solo es buena para el alma y el corazon con la charla sino que es buena para la vista con su figura.
La tercera y ultima que es la que motiva este post fue que ella me hizo dar cuenta de una de las lecciones mas importantes de mi vida.
Corria el año dosmilalgo y la conoci en tresa en algun lugar, pegamos onda, mucha charla, una cosa llevo a la otra y paso lo que generalmente pasa en las historias de chico conoce chica - chica y chico se gustan...
Yo en esta epoca, era un tipo bastante egoista (¿ni que ahora fuese demasiado distinto no?) y la verdad que mis ideas de la vida distaban mucho de lo que son hoy en día. Paulita pobre, era una niña (no debia tener mas de 17 años en esa epoca) que ante mi locura y pseudo-rebeldia se vio fascinada, yo era un buen pelotudo de veintitantos años que se creia que el mundo terminaba en su ombligo.
Como antes paso lo que tenia que pasar con chico-conoce-chica ahora paso lo que tenia que pasar con chica-quiere-a-pelotudo. Ella intento que yo la quiera, yo decidi que eso estaba mal y la mande a la mierda.
Hasta ahi hubiese sido otro episodio pelotudo en mi vida, pero lo interesante y lo que realmente le dio valor, fue la manera en que lo hice y lo que sucedio despues.
A Paulita le dije "¡nos vemos en disney!", sin una explicacion, sin un motivo, sin nada... No hubo más que eso, fue sencillamente un final. Duro, feo y frio, pero un final indoloro e incoloro, un punto de quiebre total.
Muchos años despues Paula me diria que eso la marco y aunque le dolio en el momento, fue un aprendizaje en su vida, que cada vez que tuvo que terminar con alguien en su vida, recordaba ese "nos vemos en disney" y su significancia. Que gracias a eso ella habia aprendido que las cosas cuando se terminan se terminan y que no existe otra manera de hacerlo que asi, definitivo y de una.
Años despues en el medio de un fin de relación complicado con la Señorita X, una mujer muchisimo más sabia que yo me dijo que las relaciones entre las personas son como pequeñas cuerdas que se van entrelazando, si uno quiere terminarlas, tiene que tomar una tijera lo suficientemente grande y cortarlas todas de una, sino, solo ibamos a raspar el borde y la soga iba a seguir atando las cosas.
La siguiente ves que charle con Paulita a ella le toco enseñarme. Y no, no me enseño como cortar las cosas, sino que su leccion si tuviese que escribirla seria algo como esto:
La primera y mas sencilla de todas es que se la vida la revelo como una persona con la que realmente disfruto charlar y debatir sobre mil delires de la vida, podemos pasarnos horas y horas hablando de las cosas mas intransigentes que puedan pasar por la cabeza de un ser humano y disfrutar cada momento.
La segunda (y llamenme basico o baboso o como se les ocurra), es que a Paula los años le sentaron muy bien, y sinceramente y hablando en criollo, esta para partirla (digan lo que quieran pero ella lo sabe y se lo exprese en varias oportunidades). Esto genera que cada vez que la vida nos junta, no solo es buena para el alma y el corazon con la charla sino que es buena para la vista con su figura.
La tercera y ultima que es la que motiva este post fue que ella me hizo dar cuenta de una de las lecciones mas importantes de mi vida.
Corria el año dosmilalgo y la conoci en tresa en algun lugar, pegamos onda, mucha charla, una cosa llevo a la otra y paso lo que generalmente pasa en las historias de chico conoce chica - chica y chico se gustan...
Yo en esta epoca, era un tipo bastante egoista (¿ni que ahora fuese demasiado distinto no?) y la verdad que mis ideas de la vida distaban mucho de lo que son hoy en día. Paulita pobre, era una niña (no debia tener mas de 17 años en esa epoca) que ante mi locura y pseudo-rebeldia se vio fascinada, yo era un buen pelotudo de veintitantos años que se creia que el mundo terminaba en su ombligo.
Como antes paso lo que tenia que pasar con chico-conoce-chica ahora paso lo que tenia que pasar con chica-quiere-a-pelotudo. Ella intento que yo la quiera, yo decidi que eso estaba mal y la mande a la mierda.
Hasta ahi hubiese sido otro episodio pelotudo en mi vida, pero lo interesante y lo que realmente le dio valor, fue la manera en que lo hice y lo que sucedio despues.
A Paulita le dije "¡nos vemos en disney!", sin una explicacion, sin un motivo, sin nada... No hubo más que eso, fue sencillamente un final. Duro, feo y frio, pero un final indoloro e incoloro, un punto de quiebre total.
Muchos años despues Paula me diria que eso la marco y aunque le dolio en el momento, fue un aprendizaje en su vida, que cada vez que tuvo que terminar con alguien en su vida, recordaba ese "nos vemos en disney" y su significancia. Que gracias a eso ella habia aprendido que las cosas cuando se terminan se terminan y que no existe otra manera de hacerlo que asi, definitivo y de una.
Años despues en el medio de un fin de relación complicado con la Señorita X, una mujer muchisimo más sabia que yo me dijo que las relaciones entre las personas son como pequeñas cuerdas que se van entrelazando, si uno quiere terminarlas, tiene que tomar una tijera lo suficientemente grande y cortarlas todas de una, sino, solo ibamos a raspar el borde y la soga iba a seguir atando las cosas.
La siguiente ves que charle con Paulita a ella le toco enseñarme. Y no, no me enseño como cortar las cosas, sino que su leccion si tuviese que escribirla seria algo como esto:
Incluso por las razones equivocadas, el mas pelotudo de los hombres, puede hacer las cosas bien sin saberlo.
Etiquetas:
Despedidas,
La vida,
Paulita,
Señorita X
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
